La sociedad humana no avanzará mucho más hasta que el Poder no sea sometido a escrutinio. No podemos desplazarnos rápido hasta que el Poder no pierda su capacidad de reciclarse una y otra vez.
Félix Guerra
Siempre hay abismos entre sueños, utopías y esperanzas y lo que denominamos Poder.
El Poder, y súmese esa aspiradora que denominamos estómago, son hasta ahora, barreras infranqueables. ¿Para qué? Para que los procesos sociales o revoluciones culminen con pleno éxito y se conviertan de quimeras en realidades palpables tanto para en crecimiento espiritual como material de los pueblos e individuos.
El Poder, tal como lo conciben hoy estadistas, gobernantes, líderes, es una deformación intolerable de la necesidad de disciplina, autoridad y orden social.
El estómago, la barriga, volviendo al tema, se interpone constantemente
entre proyectos del individuo, posibilidades y potencialidades y su concreción en hecho reales. Y tanto en unos sistema como en otros. En alimentos se nos va un por ciento mayoritario de nuestros salarios o ganancias. Pero del estómago, es cierto, nadie puede prescindir. Sería una utopía tonta, a pesar de pesa como un ancla en el fondo de la sangre cotidiana.
La soluciones entonces hay que buscarlas pues en los mecanismos reguladores del Poder.
Los dirigentes y gobernantes deben adoptar un nuevo decálogo de cómo ejercer el Poder. Y durante cuánto tiempo. Ese decálogo debe apuntar en una dirección: la democracia, una democracia social nueva, inédita, expansiva, concebida para la participación de las mayorías y minorías y contra cualquier tipo de discriminación por edad, raza, religión, preferencia sexual, extracción social, ideología, modas, etcétera. La extracción social, por cierto, cesará de inmediato con la real democracia y participación de todos en los asuntos de cada sociedad y Nación.
Las más hermosas revoluciones del siglo XX, las transformaciones científicas y tecnológicas más asombrosas, encontraron enormes obstáculos y grandes fracasos, o fueron atenuadas y opacadas y derribadas, por el uso indiscriminado del Poder, entre otros asunto. ¿De quién? De líderes y gobernantes.
El Poder, a estas alturas de nuestra civilización humana, debe ser sometido a interrogatorio. Debe ser disminuido en toda locación. Debe pasar a control democrático de la sociedad. Debe ser parcelado muchas veces y ejercerse como servidumbre y obligación patriótica. Como un deber transitorio de ciudadano honesto que preferiría otra cosa: trabajar, educar y educarse, buscar el crecimiento espiritual y material, evitar guerras, saqueos, abusos de poder, egoísmos y trampas, velar por niños y ancianos, por los derechos del ciudadano y el individuo, por la igualdad de todos, por la fraternidad universal, por la libertad social llevada hasta sus límites posibles.
El Poder debe ser la materia prima pensada de las nuevas y viejas ideologías, filosofías, sociologías. Y debe plasmarse en nuevos Manifiestos y Constituciones. El poder debe ser regulado antes de que sea un regulador social.
El Poder en el Capitalismo es una cosa. En el Socialismo otra.
En el capitalismo Dinero es Poder, tanto como obtener un cargo de gobernador, alcalde, Primer Ministro o Presidente. El Capital limita la democracia y finalmente es solo la democracia de quienes ostentan mucho capital o poderes civiles y militares importantes.
En el Socialismo, hasta que la historia diga otra cosa, el Poder queda centralizado en el Estado, cuya propiedad abarca casi todos los rincones de la Nación. Esa centralización, necesaria en los primeros minutos de las revoluciones o procesos sociales, para evitar caos y violencias, gravita y va a caer como una manzana inevitable en manos de quienes ejercen los poderes de alcalde, primeros ministros, presidentes, ministros, etcétera.
La propiedad es la raíz de ese poder desmesurado que obtiene el Estado y es heredado de inmediato y sucesivamente por mujeres y hombres que ejercen esos cargos. En sus manos queda todo: administrar, distribuir, controlar, vigilar, controlar a los controladores. Entretanto, su autoridad no debe ser cuestionada ni sometida a análisis ni críticas. Ellos son el Poder, un Poder nunca antes visto, omnímodo, pues elaboran las orientaciones y hacen las conclusiones.
Cuando el Poder se utiliza durante algún tiempo y con algunos propósitos, va engendrado dogmas, voluntarismos, burocracia, corrupción. Las transformaciones sociales, algunas verdaderas demandas del pueblo, se ven nubladas o anuladas por estos males incontrolables. El Poder revolucionario se torna conservador, reformador y se siente impelido a pensar que cada hilo de la trama social debe regirse por sus dedos.
La verdad y la capacidad de cavilar pasa del ente colectivo y social a manos de ese Poder concentrado. Y lentamente, por inercia e inconsciencia, por ignorancia y ego, y luego por las apetencias que despierta, va a pasar a manos de una reducida minoría pensante, que siempre intenta perpetuarse.
El mundo da vueltas y vueltas, va y viene un ciclo de capitalismos, va y vienen revoluciones. El pensamiento teórico y táctico estratégico se nutre de disímiles experiencias sociales. Los filósofos, sociólogos, artistas, intelectuales, le dan vueltas y revueltas al asunto y hacen pequeñas modificaciones: tratan de insuflarle vida novedosa a sus conceptos y doctrinas. No logran mucho.
El uso del Poder es una materia desatendida. No hay cultura del Poder. Se otorga tanto Poder a gobernantes y líderes, o se lo toman ellos, que luego al electorado, al pueblo, a las multitudes, se les va de las manos el gran asunto de su porvenir, incluyendo por supuesto sueños y esperanzas. Las utopías van siendo entonces cosas de locos.
Esperanzas y sueños son reciclados hábilmente por el Poder. El ciudadano, la gente, el individuo, vuelve a recaer en las trampas, consignas, discursos, campañas mediáticas, trucos ideológicos, promesas económicas, miedos, malabarismos políticos
.
Aparece entonces el partido acéfalo del abstencionismo, el voto en blanco, la boleta tachada y otras esquivas improvisadas. Pero el Poder calcula esas maniobras y hace su contrafuego. Es un juego de ajedrez quizás en sus postrimerías. Contra peón del pueblo, el alfil y la torre del Poder. ¿Hasta el infinito?
FELIX GUERRA
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
JUNIO 17 DE 2009. CIUDAD DE LA HABANA. CUBA






6 comentarios en " El Poder es un obstáculo. El Poder debe ser regulado. "
Continue los comment rss o deje un Trackbackuna verdad como un puñetazo es que el Poder es constantemente conculcado por cualquier razón y a nombre de cualquier propósito, malo, regulan y bueno.
Y todos los infiernos sociales están empedrados de buenas intenciones, egoismo, hiprocrecia, demagogia, caudillismo, afan creciente de poder y más poder
tODOS LOS SISTEMAS SOCIALES TIENEN SUS LACRAS Y GRANDES.
EL PODER ENGENDRA LACRAS Y SE PROTEGE DE QUE SEAN DESCUBIERTAS O DISCUTIDAS.
ARTICULO COMO ESTE AYUDAR A PONER AL DESNUDO ESTOS MECANISMO.
tODOS LOS SISTEMAS SOCIALES TIENEN SUS LACRAS Y GRANDES. EL PODER ENGENDRA LACRAS Y SE PROTEGE DE QUE SEAN DESCUBIERTAS O DISCUTIDAS. ARTICULO COMO ESTE AYUDAR A PONER AL DESNUDO ESTOS MECANISMO.
Fragmentos de el Humanismo <http://eltinterocolectivo.com/humanismo/ > sobre "El Poder":
13. Crítica del poder. ¿Qué se entiende por “poder”? No, evidentemente, la acepción del lenguaje común, a saber, la capacidad individual de influir en la conducta del otro; por ejemplo, el médico tiene “poder” sobre la salud o el maestro tiene “poder” sobre la transmisión del conocimiento escolar. El “poder” se define como la capacidad intencional de una institución o de un grupo organizado para modificar socialmente la conducta de los individuos sin que exista consentimiento libre, además, no es sólo tal cuando actúa, sino que es también “poder” potencial. El “poder” es un concepto en conflicto con el concepto de libertad, tanto si se pone el acento en la dimensión civil como si se pone en la dimensión social de ésta, y lo mismo si es entendida como ausencia de coacción, que si es entendida como capacidad de elección o como las dos cosas a la vez. La definición de “poder” es, en situaciones donde no hay violencia institucional explícita, del máximo interés: en muchas ocasiones, el poder se ejerce disimuladamente y de un modo tal que no puede observarse directamente. Por ejemplo, “A” podría ejercer poder controlado un supuesto “orden del día” y limitando así la discusión, el debate y la toma de decisiones para asegurarse de que sólo se tratan cuestiones que no amenazan sus intereses. O “A” podría también aprovecharse de las tendencias del sistema político que favorecen sus intereses por encima de los de “B”. Y “B”, preveyendo una derrota y/o una represalia, podría no querer desafiar a “A” respecto a cualquier cuestión concreta.
Fragmentos de el Humanismo <http://eltinterocolectivo.com/humanismo/ > sobre "El Poder":
14. Ampliar el control democrático. Es fácil ver que, en las modernas sociedades de democracia formal, no se trata tanto de que se modifique la conducta de los individuos mediante el ejercicio de la represión, sino de que las instituciones y los grupos de presión determinen los comportamientos ajenos a través de un uso complejo de recursos que van desde la persuasión hasta la manipulación, desde la amenaza del castigo hasta la promesa de una recompensa. En este sentido, disponer de potentes instrumentos coercitivos para determinar la voluntad ajena no implica necesariamente el recurrir a la violencia, dado que es suficiente para conseguir tal determinación que los instrumentos de coerción sirvan para mantener el grado deseado de control e influencia en las estructuras y medios que condicionan el proceso de toma de decisiones de la sociedad. La arbitrariedad del “poder” se da por el gran desequilibrio existente entre los recursos e instrumentos coercitivos de las instituciones y de los grupos de presión, y los recursos e instrumentos individuales para mantener la propia esfera de libertad, por más que ésta sea reconocida en una declaración constitucional de derechos; por tanto, es necesario ampliar y crear nuevos mecanismos de control del poder, mediante el aumento de la conciencia social y la autoorganización popular, que permitan disminuir los mecanismos crecientes de coerción.
Fragmentos de el Humanismo <http://eltinterocolectivo.com/humanismo/ > sobre "El Poder":
15. La democracia participativa. De este análisis sobre el poder se puede extraer la necesidad de una transferencia de poder: allí donde exista acumulación arbitraria de poder y, por tanto, una libertad efectivamente desigual, éste debe retornar a los individuos o disminuir su concentración mediante la ampliación de la práctica democrática. La preocupación del humanismo laico por pasar de una democracia formal a una democracia participativa responde a esta necesidad de transferencia de poder y se manifiesta en su simpatía por todas aquellas técnicas que permitan ampliar y profundizar el control del ciudadano sobre cualquier decisión que afecte a su vida cotidiana: la transferencia de competencias y recursos a las instancias menores; la reforma del sistema electoral y parlamentario - proporcionalidad pura, listas abiertas, posibilidad de revocación de los elegidos, etc. -; la introducción del referéndum vinculante por iniciativa popular, y su extensión a las instituciones locales; la reducción y, eventual, desaparición de los aparatos represivos del Estado; o la aplicación del principio de cogestión en todos los ámbitos donde sea posible, tanto de la sociedad civil como de las estructuras políticas. Una simpatía que hace considerar como conquistas irrenunciables la democracia liberal clásica y el Estado de Derecho, que las somete a revisión crítica y pide su transformación, porque la única alternativa a los déficits de la democracia es más democracia.
Dejanos tu comentario
Por favor no poner comentarios demasiado largos,(1500 caracteres maximo), o el sistema los rechazara, si desea publicar algun punto de vista o articulo extenso, contactenos a democraciayprensa@gmail.com y se los publicaremos nosotros. El Tintero Colectivo se reserva el derecho de eliminar comentarios ofensivos, que contengan faltas de respeto o de mal gusto, por favor, evitenos tener que hacerlo y les deseamos a todos una feliz y amena charla con nuestros autores y comentaristas, esperamos que disfruten de este sitio que es de todos y para todos.
Muchas gracias
El Colectivo del Tintero