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Dispongo de mucho material recopilado
sobre la existencia o no de Dios.
Algunos execrables, timoratos, dubitantes, cínicos,
aplaudidos, repudiados, increíbles, afanosos, duplicados,
vengativos,
apócrifos, desdentados, reverentes,
lúcidos, fervorosos, útiles e inútiles..
400 mil textos y testimonios que SÍ
y otros 400 mil que NO. Suficientemente expertos e
inexpertos todos.


Filósofos, teólogos, expertos en telefonía, telefonistas,
inspectores de azoteas, albaceas, Ícaros potenciales o
flameados, monaguillos, ingenieros eléctricos,
sacerdotes canijos, productores de cables eléctricos,
monjas, peritos en distancias y cercanías, cazadores de
lobos, charlatanes, pecadores, frailes, pecadores,
paracaidistas, pilotos, astrónomos, médicos, agrónomos,
biólogos, cosmólogos, ciegos, cosmonautas.
Y una ristra de etcéteras sin veredictos. 
Una azafata afirmó: -¡Por supuesto que sí!
En el vuelo de regreso otra refunfuñó
lo siguiente: -¡Déjeme dormir!
¿Quién sufría más: mi cogote, mis uñas
o el espíritu que se columpiaba
en el mínimo espacio entre lo finito y
lo infinito, lo divino y la pared?
Entre los 400 mil que SÍ, desenterré dudas, fraudes,
erratas tipográficas, ficciones  y verdades y mentiras
dichas bajo presión o medida cautelar. Una dijo que SÍ
para mantener en celo su ayuno, otro
para pesquisar su acceso al agua bendita. Aquel del
rincón vomitó un  NO-SÍ mientras tragaba su bendito pan
del desayuno.
Entre los que NO, algunos oscultaban arriba y
mascullaban abajo, otros dedicaban horas a  parábolas y
disimulos
Y si no había bigotes se rascaban debajo
de la nariz. Alguien dijo NO mientras rogaba bajito.
Otro dijo NO, NO, no me atormenten más. Otro: sí, sí, tengo
mi horario de dudas.
Invertí todo el tiempo en indagar, hocicar.
¿Y yo? ¿Mi testimonio inclinaría
la balanza? ¿Haría la verdad? ¿La haría?
¿Hay verdad?
¿Hay balanzas donde balancearse y oscilar entre Sol y Luna?
Deshojé margarita anticipadas,
margaritas implumes,  margaritas
sin estar enamorado, margaritas frente
a la ONU, la UNESCO y los  espejos.
¿Los caminos conducen a Dios
o no hay caminos?
Luego la necedad del ateísmo científico:
Una ciencia p/demostrar
1) que lo que existe no existe o
2) que lo que no existe no existe?
¿En qué recodo de los cólicos
nos detuvimos? Niebla que procede
de los árboles viene hacia nosotros. ¿Ignorancias del sabio, sabidurías
del ignorante? Cuando incrementan
mis husmeos, crece mi desconcierto.
-¿Y qué se yo? -dijo otra azafata
atareada que transportaba chorros
de aromas de café y enorme sonrisa divinizada en el pasillo aéreo
tan estrecho,  desfiladero
de montaña bajo control técnico.
Libros sagrados, descubrí,
no eran tan sagrados y sí posteriores
a libros sobre sexos y posiciones de cópulas
también sagradas aunque también y además
y además exageradas
y excitantes y masturbantes.
¿Y los dioses austrolopitecus, quise saber,
eran anteriores o posteriores 
a las grandes lluvias y sequías?
Abuela dijo SÍ, mi nieto dijo NO.
Para escapar del vuelo
a esas superalturas,
celestiales o de ultratumba,
no monté más aviones ni trepé luego
al mirador. No voy a morir
en pleno horizonte cuando nos falta
tanta duda por delante.
ODA A LA ESPERANZA
En el peor
instante
una poderosa
fatiga
me sostiene.
ODA A LA PATRIA 
Devoro duraznos y
guayabas.
Zarzamora y
arándanos.
Maracuyá y  pera,
melocotón y mango
o canistel.
El paladar no olvidará
el placer
de estos días terrenales.
Manzana y chirimoya,
uva  y marañón. Anones
y mandarinas.
Me limpio con la manga
el brazo, la boca
con el pañuelo. Lengua
está de pláceme.
Devoro plátano y coco.
Mamey y dátiles. Piña, fresas, frambuesas, avellanas,
Grosellas, níspero.
Papayas como ninfas
del follaje.
En asuntos del paladar, 
la patria cuelga donde
el último fruto.
Con agua de río
lavo las manos.
Pero la boca aspira
a quedar con el sabor
de todo lo comido.
FELIX GUERRA
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
JUNIO 23 DE 2009. CIUDAD DE LA HABANA.
CUBA